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Los Judíos y la Sangre

La Jewish Encyclopedia enumera 121 casos documentados del libelo de sangre entre 1144 y 1900.

Las pruebas del libelo de sangre en Tyrnau en Austria 1484, Bazin en Irán 1529, Rodas 1840, Siria 1840, Margraviado de Baden 1267, Alsacia 1270, Oberwesel 1286, era seguida de una masacre de judíos. 

El proceso judicial de libelo de sangre de 1882 de Tisza Eszlar, Hungría, fue ampliamente cubierto en la prensa europea y conservó viva la conexión entre judíos y sangre en la conciencia pública.

Eotvos Károly, el defensor de los judíos en el proceso de libelo de sangre de 1882 en Tisza Eszlár: "Hay judíos en todas partes. Su papel en cada sociedad es más grande que la proporción de ellos en ellas. A causa de eso, la envidia los acompaña en la gran carrera de la vida. Su religión tiene sus orígenes en tiempos antiguos, y todavía perdura. Su ser racial es el mismo hoy que hace 4.500 años, época en la que uno no podría encontrar ni un solo vestigio de grandes culturas y naciones de hoy... Por eso la muchedumbre no puede olvidar el libelo de sangre... las llamas del libelo de sangre flamean de vez en cuando... y sus rescoldos todavía arden después de 1.500 años desde la fijación del Nuevo Testamento, bajo capas de cenizas y olvido. Y sin embargo, ellos no pueden ser extinguidos definitivamente.


La conexión entre judíos y sangre puede ser remontada a la maldición de la sangre en Mateo 27:25: 
"Respondió todo el pueblo y dijo: Caiga su sangre [de Jesús] sobre nosotros y sobre nuestros hijos", que constituye la base para el libelo de sangre: la acusación de realizar sacrificios humanos con el fin de obtener la sangre de la víctima para propósitos rituales.

Típicamente, la muerte inexplicada o la desaparición de un niño cristiano eran seguidas de la acusación de que los judíos habían asesinado al niño en una recración de la Crucifixión, y que habían recolectado su sangre para ser usada como un componente esencial del pan Matzoth de la Pascua, o como un remedio para algunas misteriosas dolencias típica de los judíos. Se cree que los judíos sufren de hemorragias, o que los varones judíos tienen una menstruación, y necesitan beber la sangre cristiana como un único remedio.



Libelo de sangre. El primer incidente registrado


El odio contra los judíos y el judaísmo tiene una larga historia aún en curso, que precede incluso a la sociedad cristiana.

El primer incidente registrado ocurrió en Gran Bretaña, tras la muerte de un niño, William de Norwich, en 1144. Theobald, un monje que se había convertido desde el judaísmo, acusó a la comunidad judía de matar a William por su sangre.

Durante el siguiente medio siglo, las acusaciones de libelo de sangre se difundieron a través de toda Gran Bretaña, y luego al Continente. Al principio sus acusadores afirmaron que los judíos mataban niños cristianos como un modo de representar la Crucifixión, aunque esa motivación dio lugar gradualmente a la creencia de que los judíos requerían la sangre cristiana para sus rituales de la Pascua.

Las acusaciones de "libelos de sangre" murieron en Europa Occidental durante el siglo XVI, pero resurgieron otra vez en Europa del Este en el siglo XIX. Los años de auge de esas acusaciones fueron desde 1880 hasta la víspera de la Primera Guerra Mundial. Desde el proceso judicial en Tisza-Eszlar en 1882 hasta el proceso de Mendel Beilis en 1911, las acusaciones sobre libelos de sangre fueron altamente publicitadas por todo el mundo.

Los judíos ya estaban enredados en la controversia acerca del modo en que ellos practicaban la matanza ritual de animales. Se había convertido en una norma el aturdir a los animales antes de matarlos, lo que la ley judía prohibía. Los defensores de ese método sostenían que matar animales de la manera en que lo hacían los carniceros kosher fomentaba la insensibilidad y la brutalidad en los hombres.


Análisis muy sistemático de la escoria judía




Los judíos simbolizan la figura del usurpador, del intruso y del farsante, la encarnación de la mentira.


El judío es naturalmente repulsivo: Tenemos que explicarnos lo espontáneamente repulsivo que tienen para nosotros la personalidad de los judíos... No hacemos sino autoengañarnos premeditadamente cuando pensamos que tenemos que ver con malos ojos y considerar incívico el anunciar públicamente nuestra aversión natural contra el ser judío.


El judío, aunque haya nacido en Europa, es un extranjero: Toda nuestra civilización y nuestro arte europeos han sido siempre para el judío una lengua extraña.


Toda obra de un hebreo europeo está falta de expresión verdadera, es pura imitación: En esta lengua, en este arte, el judío no podrá sino repetir o imitar, pero nunca podrá expresarse verdaderamente mediante obras de arte o poesía.


En base a lo anterior, el judío no es capaz de producir arte auténtico ni de una vida digna de ser llamada propiamente humana: El judío nunca ha tenido un arte propio, de ahí que tampoco haya tenido nunca una vida dotada de contenido para el arte: tampoco hoy podrá encontrarle a esta vida un contenido de verdadero significado humano. Posee una propia incapacidad íntima para la vida.



El anti-judaísmo de muchos está íntimamente relacionado con dos ideas: la de lo alemán y la de nación alemana, que son tomadas como algo real, plausible, completamente definido e inmaculado. El arte, en tanto que obra de un espíritu alemán, expresa esas identidades inamovibles con suma claridad, por lo que supone un factor clave para la afirmación y redención de la nación alemana. En consecuencia, el anti-judaismo wagneriano no fue fruto de una antipatía personal sino un ingrediente esencial de su programa artístico e ideológico.


La naturaleza judía


El grito de ¡Alemania, Despierta! no debe extinguirse jamás en lo que respecta a la cuestión judía.

La naturaleza judía está en la oposición más crasa a la naturaleza del alemán. El judío es el materialista más radical, el alemán el idealista más creyente. El judío observa todo solamente con el ojo del comerciante tasador. Si el alemán se encuentra en un bosque experimenta recogimiento y solemnidad, el judío tasa el valor de la leña.


El judío fue nuestra desgracia. El formó un Estado dentro del Estado y como tal tuvo participación decisiva en la corrupción del pueblo anfitrión, él destruyó lo heroico, puro y noble en el pueblo y puso en su lugar su espíritu de comerciante y mercachifle. El fue el espíritu del mal en nuestro pueblo.


No debe pensarse que el judío por el bautismo se transforme en otra persona. De la misma manera que un perro de la calle mediante agua no puede transformarse en un noble perro ovejero, tampoco un judío mediante el bautismo puede racialmente devenir otro. El judío sigue siendo pues judío. Por eso también es erróneo hablar del judaísmo como de una comunidad religiosa


El judío Münzer en un momento de debilidad reveló abiertamente la ruta y la meta de la campaña de destrucción judeo-bolchevique: "Nos hemos introducido como carcoma en los pueblos, infiltrando y envileciendo a las razas, hemos quebrado el vigor, vuelto todo blando, putrefacto, agusanado, con nuestra cultura desvirtuada".


El nacionalsocialista rechaza al judío con toda decisión. Ve en él al gorrón y parásito, reconoce en él al peor y más peligroso enemigo de la idiosincrasia y de la mentalidad arias. Esto el nacionalsocialista no lo olvida nunca, jamás, pero no ve su misión en insensatas destrucciones e invectivas sino en la incansable tarea de esclarecimiento sobre él judío. La toma del poder por el nacionalsocialismo quebró la influencia del judaísmo. Esto no debe conducir a que ahora descansemos en una actitud contemplativa. El judío es suficientemente astuto como para intentar, siempre de nuevo, a través de senderos torcidos, conquistar en forma fraudulenta nuevamente las posiciones perdidas.


Los judíos no forman una raza autónoma sino que son un pueblo en el que se han encontrado diferentes razas.


El Führer dijo del judío: 

Seguramente en ningún pueblo del mundo el instinto de autoconservación está más fuertemente desarrollado que en el así llamado "pueblo elegido". Es y sigue siendo el parásito típico, un parásito que como un bacilo se extiende cada vez más en cuanto una base de cultivo favorable invita a ello. Con todos los medios trata de corromper los fundamentos raciales del pueblo a someter...



El historiador Mommsen designó al judaísmo como "fermento" de la descomposición, esto es, como portador de la corrupción, y así es en efecto. En todas partes donde el judío se anida, ya sea entre los alemanes, los franceses, los ingleses o en otras partes, es siempre judío y no alemán, francés o inglés. Tampoco quiere formar un Estado propio en el país propio, no piensa realmente en asentarse en un territorio propio porque debería labrar la tierra y trabajar con el sudor de su frente, pero eso no está en la naturaleza del judío. Con el menor esfuerzo quiere siempre y en todas partes sacar la máxima ganancia posible, y por eso lo encontramos allí donde sin trabajo puede enriquecerse, en la Bolsa, en el comercio y en la economía.



El historiador Mommsen designó al judaísmo como "fermento" de la descomposición, esto es, como portador de la corrupción, y así es en efecto. En todas partes donde el judío se anida, ya sea entre los alemanes, los franceses, los ingleses o en otras partes, es siempre judío y no alemán, francés o inglés. Tampoco quiere formar un Estado propio en el país propio, no piensa realmente en asentarse en un territorio propio porque debería labrar la tierra y trabajar con el sudor de su frente, pero eso no está en la naturaleza del judío. Con el menor esfuerzo quiere siempre y en todas partes sacar la máxima ganancia posible, y por eso lo encontramos allí donde sin trabajo puede enriquecerse, en la Bolsa, en el comercio y en la economía.


Esto es lo que diferencia fundamentalmente al judío del ario: aquél es el rapaz, éste el productor. El ario plasma valores, es el ser humano eternamente creativo; el judío, aquél que no produce sino que sólo procura vender lo más caro posible los valores que otros crearon. El uno trabaja, el otro negocia los frutos del trabajo, realiza usura con ellos y explota a los productores. En todas partes donde se trabaja pesadamente, en el arado, junto al torno, en la fábrica, no se halla al judío, fiel a su esencia y su concepción que le hace sentir el "trabajo con el sudor de la frente" como maldición.

Uno de los objetos de especulación más apreciados es para el judío la tierra. Miles de campesinos de viejo arraigo fueron despojados por el negociante en tierras judío mediante intereses usureros de su campo y su vivienda. Para arruinar la artesanía honesta y al comerciante no-judío, el judío inventó las grandes tiendas con sus sucios métodos comerciales. El judío de la gran tienda trata de engañar con mil tretas y artimañas al comprador, trata de deslumbrar con baratijas y fruslerías, pero lo que ofrece es mercadería de mala calidad. La propaganda es para él lo más importante, y como ésta es muy costosa debe ahorrarse en la calidad de la mercadería. En todas partes donde el judío aparece se apodera de las finanzas. Ha dejado siempre de lado todo aspecto moral y hecho de la codicia el elemento dominante de la economía.


En todas partes donde se puede obtener fácil ganancia se introduce el judío. Por su dominio político se convirtió en proveedor del Ejército, él fue la fuerza decisiva en las sociedades comerciales de guerra que brotaban como hongos del suelo.


Un rol pernicioso desempeñó la judería en Alemania en la política. Desde los comunistas hasta los Nacional-alemanes alcanzaban sus relaciones. En todas partes habían sabido introducir a su gente y no pasó mucho tiempo hasta que tuvieron los hilos en la mano y marcaron el rumbo. Bajo Guillermo II eran habituales los judíos de Corte, entre ellos Ballin, los dos Rathenau, Simmon, etc. El Káiser en los últimos años no resolvía nada sin consultar a Ballin. La Constitución de la República de Noviembre fue obra del político judío Preuss.


Funesta e increíble fue la influencia que la judería logró sobre todo después del derrumbe de 1918, en el que igualmente tiene considerable participación. El problema del marxismo es una parte del problema judío. El propio Karl Marx provenía de una familia de rabinos y se llamaba en realidad Mardochai. El materialismo más craso es lo característicamente judío en sus obras. El fundador del partido marxista alemán, el SPD [Sozialdemokratische Partei Deutschlands, Partido Socialdemócrata Alemán], fue el judío Ferdinand Wolfsohn, que se llamó luego Loslauer y finalmente Lassalle.


Entre los dirigentes judíos extraordinariamente numerosos de ambos partidos marxistas, el Socialdemócrata y el Comunista (KPD) no se encontraba ninguno que hubiese sido obrero. Los judíos estaban en los consejos, en los periódicos y en las escuelas del partido. El judío Kautsky publicaba el semanario socialdemócrata Die Neue Zeit. En 1915 se formó el SPD independiente, que organizó las huelgas de los obreros de las fábricas de municiones, siendo así culpable de la muerte de miles de alemanes. Sus fundadores y dirigentes eran los judíos Haase, Bernstein, Kautsky, Hilferding (quien más tarde llegó a ser ministro de Finanzas y provocó la inflación), Hertz, Wurm, Luxemburg, Hoch, Cohn, Davidsohn, Herzheim, Eisner, Levy y muchos otros.


"Hemos inducido a la deserción a nuestra gente que iba al Frente. A los desertores los hemos organizado, munido de documentos falsos, de dinero y de volantes sin firma. Hemos enviado a esa gente hacia todos los puntos cardinales, sobre todo de nuevo al Frente, para que actuasen sobre los soldados y desmoralizasen el Frente, y así el desmoronamiento se ha realizado en forma paulatina pero segura", confesó Water, el miembro judío del Consejo de Soldados en Magdeburgo en 1919. Con la Revuelta de Noviembre la judería tuvo completamente libre el camino para su poder exclusivo. Al "Consejo de los Delegados del Pueblo" pertenecían los judíos Landsberg y Haase. Simmon llegó a ser ministro de Finanzas prusiano. En los ministerios y organismos de prensa pululaban los judíos.


En 1930 se realizaron en Berlín cursos organizados por el SPD para la formación cultural del obrero. Como maestros actuaban 13 judíos y 3 alemanes. También la literatura partidaria estaba dominada por el judaísmo. Tal como en el SPD, el judaísmo actuaba en forma no menos consecuente en el Partido Comunista alemán y en el bolchevismo. Los bolcheviques, que en Rusia tienen a millones de seres humanos en su conciencia, eran judíos, y más precisamente en parte judíos que antes habían jugado un rol en el SPD alemán, entre ellos, por ejemplo, Trotsky (Braunstein). En el Consejo de los Comisarios del Pueblo había 17 judíos entre 22 miembros. También el judaísmo llevaba la voz cantante en las asociaciones pacifistas, con las que trabajaba estrechamente la Reichsbanner.


Que el judío se había adueñado en los últimos decenios de casi la totalidad de la prensa alemana es harto conocido. Él dirigía la opinión pública y lanzaba las flechas envenenadas de su odio contra todo lo que era alemán y prusiano. Igualmente conocidos son los nombres de los canallas y criminales judíos Barmat, Kutisker, Sklarek y del cabecilla del hampa norteamericana Jack Diamond. Pero dondequiera que fuesen aprehendidos criminales judíos, la judería gritaba y gemía, azuzando en cambio tanto más rabiosamente contra aquellos que por motivos enteramente nobles habían eliminado a los traidores de la Patria.

Bastardos Judíos


Los judíos afirman ser superiores cuando en realidad ellos son retorcidos salvajes, que destruyen todo lo que no pueden robar. Para aquellos que han estudiado el asunto, esto no es ningún mito; es una verdad verificable, de 2.000 años de antigüedad
Cualquier tentativa de "demonizar a Israel", sería definida como anti-judaísmo.

Paz Mundial en hebreo significa que todos los demás muerden el polvo.

Por esto es tan importante conseguir la comprensión real de la verdadera naturaleza de la patraña judía del "Holocausto" de la Segunda Guerra Mundial, porque eso revela muchas de las mentiras que los estadounidenses, mediante los medios judíos de comunicación, han incorporado en su cosmovisión como la verdad absoluta. Sobre todo, éste es un caso de manipulación del pensamiento grupal donde sus amigos quedarán perturbados si trata de establecer la verdad de la Segunda Guerra Mundial de que Hitler trabajó infatigablemente por la paz.

Más que eso. Hitler creó prosperidad evitando a los banqueros judíos tanto como le fue posible, y ése fue un mensaje que los controladores mundiales judíos no podían permitir que permaneciera, no fuera que su obvio atractivo se extendiera a otros países.

La otra gran mentira es la frase judía "Fuerza en la Diversidad". Realmente, la diversidad sólo trae conflicto y división. Esas cosas debilitan a una nación y hacen que pierda su foco, haciéndola propensa al deseo de sus líderes carentes de principios de considerar el crimen de fuerza sólo como otra opción de política exterior.

Mientras no digamos quiénes son ellos
está bien hablar de ellos,
pero en el minuto en que los nombremos
el tema repentinamente se convierte en tabú.

La mayoría permanecen demasiado estupidizados para tener siquiera una pista sobre todo esto, y ésa es simplemente la forma en que los judíos lo quieren, ya que ellos siguen trabajando en su proyecto de tomar todo lo que tenemos. Eso es lo que ellos hacen; eso es lo que ellos han hecho siempre.

Repugnancia Judía..

Cuando el verdugo judío americano John C. Woods iba a colocar la soga en el cuello a Julius Streicher...este dijo a los presentes "buen Purim" tendréis hoy...esto solo sirve  para  hacerse  una  idea de  la infame  historia que  viene a continución..


La religión judía conserva aún la fiesta del Purim. Esto no debe extrañarnos, pues vemos que con el transcurso de los siglos, en vez de aminorarse, el sentimiento sionista ha ido creciendo. 

Pero no se nos alcanza la razón por la cual la Iglesia Católica ha declarado canónico un libro tan repugnante como el de Ester, porque fue Ester la que al contraer matrimonio con el rey Asuero,y este nombrar a su tio Mardoqueo primer ministro en sustitución del árabe Hamán, al que Mardoqueo ejecutó junto a sus diez hijos, la responsable de las matanzas. 

La Iglesia cree que con ello sirve a Yahveh, el antiguo Dios único. Aquí se equivocan los teólogos. Ya hemos dicho que los judíos deportados por Nabucodonosor conservaron su religión, pero que adoptaron muchas supersticiones babilónicas. Fijémonos, sin ir más lejos en los nombres de Mardoqueo y Ester. Mardoqueo se deriva de Marduk, dios tutelar de la Babilonia pagana, y Ester es lo mismo que Istar, diosa de la fecundidad, cuyos templos eran en realidad casas de prostitución. 

La misma Ester se portó de acuerdo con su nombre. Otro ejemplo de santo puterío lo tenemos en Judit, la cual, después de ganarse con su belleza al general caldeo Holofernes, le cortó el cuello cuando éste dormía para reponer fuerzas. Mucho se ha discutido sobre quién era Asuero. El padre Felipe Scío de San Miguel, confesor de Fernando VII y traductor de la Vulgata al español, lo identifica con Darío. Otros autores señalan a su hijo Jerjes, cuyo nombre Xayersa pudo haber originado el bíblico Aschaverus o Asuero. Nosotros nos inclinamos por la segunda hipótesis, y de acuerdo con ella situamos el repudio de su primera esposa Vasti y el encumbramiento de Ester en el 483 antes de Cristo. Tres años después intentó Jerjes dominar Grecia, provocando el desastre de la II Guerra Médica. 

Un detalle que ilumina mucho la personalidad de este tirano es que, cuando la tempestad destruyó su puente de barcos en el Helesponto, hizo dar al mar trescientos latigazos. Vuelto a Irán tras su fracaso, tuvo que sofocar varias revueltas populares. La matanza del Purim debió de ocurrir en el año 473. Pero al final, Jerjes fue asesinado por una conjura de nobles presas en el año 465. La tumba de Ester que se enseña actualmente en la ciudad de Ecbatana, y que por cierto está adornada con svásticas, pertenece en realidad a una reina posterior. 


Caín como un elegido..


La marca de Caín es la marca del elegido, de alguien que se ha enfrentado a Dios. Caín representa la libertad del Hombre, es el espíritu de un hombre autodeterminado que entiende la justicia a su modo. Matar a su hermano Abel significa que no acepta la justicia de ese Dios. Caín represente al hombre que decide por sí mismo, es la señal portada por aquel que se enfrenta a la palabra de Dios, aquel que solamente se obedece a sí mismo. Él se hace así mismo justicia matando al preferido de Dios.

El Dios judío es cruel, y es cruel sin límites: promovedor de envidias, asesino de niños, celoso, etc. se muestra así como un gran negociador y embaucador, cualidades muy hebraicas.



Caín como un elegido, como aquellos seres amorales que no temen la vida ni la muerte. Caín es también un designado por Dios, su marca no sería entonces un castigo, sino una especie de galardón con el que a Caín se le da un poder, pues a partir de entonces todos le temerán. 

Nos muestran a El Señor como un conspirador, como un ente arbitrario y caprichoso que no entiende de lo justo, o aunque en realidad digamos que es mostrado como un ente con una idea de justicia muy dudosa. La moralidad de Dios, queda cuestionada. Tanto es así que Dios llega a tratos con Caín, pues  entiende que él también ha sido partícipe del asesinato en cierto modo de Abel, consintiendo algo que podría haber evitado. La marca no es paradójicamente un castigo, sino una forma de proteger a Caín: nadie podrá matarlo, todos le respetarán y temerán, etc.